Monday, January 23, 2006

La muerte

Hoy me he despertado con la extraña certeza de que voy a morir. No ha sobrevenido este temor tras pesadilla ninguna ni sobresalto, ha sido ese tipo de certeza que te dice nada mas despertar que hoy es martes o que mis sábanas son azules aún sin haber abierto los ojos todavía, era ese tipo de certeza...

Desayuno escaso, como es habitual en este país para ponerme en camino a ese empleo que me mata lentamente a razón de ocho dosis de veneno diarias.

Es un magnifico día, camino sin rumbo aparente como intentando escapar de mi destino, sin darme cuenta que mis pies, que tantos zapatos han gastado, me llevan al mismo lugar y a la misma hora que todos los días desde los últimos doce años como un perro lazarillo a un ciego.
Mientras camino sólo tres pensamientos me asaltan:dónde, cuando y cómo....

... mi trabajo, ignorancia y desprecio en los rostros de mis compañeros, acaso también en el mío, corro a buscar la soledad de mi escritorio. Ojalá no sea aquí donde suceda, ante la estúpida mirada de mis compañeros a los que tanto odio (quizá por ser tan cobardes como yo).

Parece mentira que esté pasando mi último día en este mundo en el trabajo, debería salir por esa puerta y hacer alguna de esas cosas que siempre deseé hacer y que después de hoy se perderán como un grano mas en un reloj de arena; debería llamar a mi mujer, huir, escapar y descubrir la razón por la que he estado vivo todos estos años, recordar ese momento en el que amaba la vida y ella me amaba a mi, no se por qué esta angustia, por qué me aferro a esta miserable existencia y por qué a pesar de todo se nos hace tan corta.

... no llamo a mi mujer... me desprecio...

Todo transcurre de un modo normal, en ese estado que Hesse llama de semisatisfación, en que ni el dolor ni el llanto hacen acto de presencia; bendito dolor, al menos tú me haces sentir vivo...
Inmerso en mis pensamientos termino mi jornada, estupidas sonrisas a modo de despedida para acabar.

Ya en la calle camino y vuelven a ser mis pies y mi desidia los que empujan mi cuerpo por el camino que lleva a casa... en ella, un "qué tal", un "bien, cómo todos los días", "un ¿qué vas a cenar?", un "no lo se, lo que haya", un "felices sueños, hasta mañana"...



... hoy me he levantado con la extraña certeza de que voy a morir...


¿Moriras? no será la primera vez, habrás vivido tanta vida muerta, tantos momentos de mera gesticulación. (Carlos Fuentes)

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