Monday, December 05, 2005

Jeronimo era feo

Con esto creo que me salgo un poco con la tónica habitual de este blog, pero me preguntan por qué nunca escribo algo agradable. No se que se me pasaba por la cabeza este día, supongo que el sol brillaba más o las suelas de mis zapatos no me hacian tan duro el mundo....

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Jerónimo era feo, también era otras muchas cosas; estatura normal, peso normal, pelo mal distribuido, pelirrojo, pecoso, nariz aguileña y sus ojos como dos pequeños cuencos no dejaban ver su color. Jerónimo, repito, era otras muchas cosas, pero ante todo y por encima de todo, era feo.

Su fealdad dejaba dudas a sus progenitores, poco agraciados en verdad, pero en ningún caso como para tener algo así. Por el pueblo se decía que la madre gustaba de amancebarse con bestias (con perdón) como el perro de la familia y un burro gris que tenían, con el que más de uno le sacaba cierto parecido, aunque yo nunca lo vi así la verdad, aunquereo que era más por pura simpatía hacia la pobre bestia, que siempre me pareció muy noble.

Las andanzas de Jerónimo, o más bien sus cojeras no nos engañemos, comenzaron el día que no pudo soportar tanto desprecio, se llenó de valor y se quitó la careta, Jerónimo ese mismo día tuvo que abandonar la aldea que le vio nacer, aunque no falta algún chistoso que cuenta que ésta los cerró nada mas verle. Se acercó a una aldea que supo que estaba en fiestas en busca de un poco de alegría, entró en una cantina y un chillido de horror mil veces oído no sorprendió a Jerónimo, hasta que se transformó en una sonrisa. El pelo de la muchacha era medio castaño medio rubio, sus ojos dorados como el sol parecía tener vida propia, su sonrisa daba armonía a todo su rostro, le pareció tan hermosa, q aun hoy la recordaría si hubiese podido despegar la mirada de esos ojos, en su cara no se podía escribir otra palabra que no fuese hermosa, como si cada facción encajase como un puzzle con cada una de las letras que formaban esa palabra y supo que aunque se hubieran apagado las luces su rostro seguiría iluminado, pero sobre todo y por vez primera alguien le miraba y mantenía una sonrisa, supo que estaba enamorado del ser más hermoso que pudiera existir.

Ella se le acercó y le dijo: "que máscara más buena, por un momento me asusté".
Podría explicar lo que sintió Jerónimo en ese momento, cómo sintió explotar su corazón hacia dentro, cómo un escalofrío recorrió todo su cuerpo y cómo una lágrima que nadie vio desbordó sus feos ojos, cómo lamentó no morir y cómo más que en cualquier otro instante le dolió la vida. Pero si contase esto él diría que miento, porque el dolor lo arrancó de su memoria y a nadie más le interesa lo que le pasa a un feo. Contaré la historia como la recordaba Jerónimo y no como sucedió, q a nadie le importa.

Laura le pareció una chica bastante vulgar, en su andar contorneaba las nalgas de un modo ridículo, evidentemente esa no era el tipo de chica de la que se enamoraría, no es que fuese fea, pero le faltaba su gracia. De todos modos, le había dado una idea, decidió ponerse una goma de oreja a oreja, quizás hoy y por un día pasase desapercibido.

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