Nacido para ser feliz
No puedo decir que me vaya mal ni mucho menos, me considero una persona feliz y completa, sólo echo en falta algunas personas que la muerte me arrebató antes de tiempo, pero por lo demás SOY FELIZ.
No puedo decir que me vaya mal ni mucho menos, me considero una persona feliz y completa, sólo echo en falta algunas personas que la muerte me arrebató antes de tiempo, pero por lo demás SOY FELIZ.
“Bien. Lo que aquí se ha planteado es: ¿cuánto es lo bastante borracho? Y la respuesta es: que depende de las células del cerebro. Con cada vaso de licor que tomas acabas con cientos de esas células. Pero eso no importa mucho porque tenemos millones. Primero mueren las de la tristeza, así que estás sonriente. Luego mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta, aunque no haya ninguna razón. Pero eso no importa, porque después mueren las de la estupidez y hablas con inteligencia. Y por ultimo las células de los recuerdos. Esas son difíciles de matar”
Os dejo unas palabras de un genio de las letras de nuestros días, el gran Montero Glez.
Parece mentira que con solo treinta años me pese tanto el alma, las ganas y el culo. Porque así son las cosas cuando miro la televisión, ya nada es sano, nada es virgen ni tan siquiera recuerdo haberlo sido yo alguna vez. Y es que vivimos de alguna manera que hace que no nos demos cuenta de que realmente respiramos. Dime, ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste el silencio?, ¿Cuándo fue la última vez que no respiraste tabaco, asfalto, y el vapor de un cuerpo grasiento ansioso de sexo?, ¿Cuánto hace que no dejas espacio a tu odio, a tus ganas de matar, a tu ira contenida, a tu rabia, a tu locura, a tu pasión, a tu amor, a tu ternura, a tu aroma y a tus hedores?
Y es que no nos permitimos vivir, somos autómatas suicidas, votos ya firmados en urnas de metacrilato, críticos de vidas ajenas y enamorados del sexo que despide el dinero del mercadillo de la fama esa plena de cocaína y afectos sinceros, intereses comunes y robos legalizados.
Nos llenamos la boca de humildad, de solidaridad, de comprensión de coherencia… de valores todos ellos que no hemos conocido nunca, o quizás sí, pero que ya vendimos al mejor postor el día de la primera comunión:
Y mientras criticamos al vecino y maldecimos al compañero de trabajo; pitamos a ese coche que nos ha adelantado porque va a ser una mujer seguro, pero como es finalmente nuestro amigo José, es que es todo un tío, ¡menudo gallo!, ¡Ole José!
Y mientras hacemos dietas para ser prototipos que aún no se sabe por qué pero es como se debe de ser, y locos al gimnasio porque es bueno hacer deporte, aunque me esté muriendo de agotamiento o no pueda bajar de peso… mientras lloran adolescentes porque no tienen tetas y de Reyes piden a los papis modernos que se las operen. Y las otras que tienen cadera porque algún Hijo de Puta dijo que la mujer debe tenerlas, se mueren de hambre y lloran en su cama amargamente porque sus amigos modernos las llaman gordas y ella con lo que me gusta me ignora. Y es curioso que el mundo en parte se muere de hambre y en parte se hunde en la depresión porque está demasiado algo, porque no se ajusta a lo que a Javier Sardá le gusta mostrar.
Déjame vivir joder, que solo soy un crío y espero no morir mañana, que de trabajo y estudios estoy pleno, pero quiero saber qué es eso de la vida. Permíteme odiarte, permíteme amarte, sufrir y desencantarme, ser yo y amarme, permíteme expresarme, permíteme ser de aroma y hedor.
Sí… ¿sabes?, quien me lo tiene que permitir no eres tú; soy yo.
La moral es el manual de instrucciones de la vida que los necios escriben para los cobardes.
Es un frase que a mi personalmente me ha hecho mas fácil caminar por el mundo. Es más gratificante pensar que estamos rodeados de personas estupidas que de gente mala.